Palacio levantado entre 1842 y 1854 en lo alto de la sierra de Sintra, cerca de Lisboa, por encargo de Fernando II de Portugal (Fernando de Sajonia-Coburgo), con el barón Wilhelm Ludwig von Eschwege como arquitecto. Sobre un monasterio en ruinas montaron una mezcla de neogótico, neomanuelino y neoárabe, con una terraza que mira al Atlántico.
Es el palacio romántico más conocido de la península y el primo portugués de Neuschwanstein, con casi treinta años de ventaja: los dos los soñaron reyes que preferían la Edad Media inventada a la de verdad.