Un cuadro enorme que Goya pintó en 1814 por encargo del gobierno español (junto con su “hermano”, El 2 de mayo) para dejar claro el horror de la Guerra de la Independencia. Es la represalia francesa por el levantamiento del día anterior: civiles madrileños fusilados en la montaña del Príncipe Pío. Lo puedes ver en el Museo del Prado.