Óleo sobre lienzo de 363 × 437 cm pintado por Rembrandt en 1642. Su título real es bastante menos sugerente: La compañía de milicianos del distrito II al mando del capitán Frans Banninck Cocq. Se conserva en el Rijksmuseum de Ámsterdam, que lo considera la pintura más importante de su colección.
Ni es una ronda ni es de noche. La escena transcurre a plena luz del día, pero el cuadro se fue oscureciendo bajo capas de barniz y para el siglo XIX ya todo el mundo lo llamaba así. Era un retrato de grupo que pagaron los propios milicianos, cada uno según el sitio que ocupaba en la composición, y el género solía resolverse alineando caras como en una orla escolar. Rembrandt hizo lo contrario: los puso a todos en marcha, saliendo del cuadro hacia quien lo mira.