Catedral de Notre-Dame de Chartres, en el centro de Francia, considerada el manual del gótico clásico: reconstruida en apenas 26 años tras un incendio, mantiene una unidad estilística excepcional. Sus dos torres asimétricas (una románica del XII, otra gótica flamígera del XVI), las tres portadas escultóricas, el laberinto pavimentado de la nave y, sobre todo, sus 176 vidrieras originales del siglo XIII (incluido el célebre “azul de Chartres”) la convierten en una de las catedrales mejor conservadas de Europa. Patrimonio UNESCO.