Reforma realizada por Antoni Gaudí entre 1904 y 1906 sobre un edificio existente del paseo de Gracia, encargada por la familia Batlló, propietaria de la finca. Gaudí rediseñó la fachada, el patio interior y la planta noble a su manera: trencadís de colores, balcones con forma de máscara, columnas como huesos y una cubierta de escamas. Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 2005.