Óleo sobre lienzo de 95 × 75 cm pintado por Caspar David Friedrich hacia 1818. Un hombre solitario, vestido de espaldas y de pie sobre una cima rocosa, contempla un mar de nubes que tapa el paisaje montañoso a sus pies. Es el ejemplo más famoso del “Rückenfigur” (figura de espaldas) que Friedrich repitió tantas veces: un personaje al que no vemos la cara y que mira el mismo horizonte que tú. Se conserva en la Hamburger Kunsthalle.